Por Jorge Ramirez
Crunch Fitness Zapote
Introducción
El ejercicio físico y un estilo de vida saludable son fundamentales para mantener el bienestar integral (social, físico y mental). Adoptar hábitos que fomenten la actividad física y una alimentación equilibrada no solo mejora la calidad de vida, sino que también reduce el riesgo de enfermedades crónicas. Este artículo explora la importancia de estos hábitos y proporciona estrategias para implementar o mejorar sus hábitos e incidir en la mejora del estilo de vida de los lectores.
La Importancia del ejercicio
Beneficios Físicos Relacionados a Enfermedades Crónicas no transmisibles
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actividad física y el ejercicio reducen el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, y ciertos tipos de cáncer. Además, ayuda a mantener un peso saludable y mejora la función cardiovascular (World Health Organization, 2020).
Beneficios Mentales
La actividad física también juega un papel crucial en la salud mental. Estudios han demostrado que el ejercicio libera endorfinas, que son hormonas que mejoran el estado de ánimo. Se ha observado que el ejercicio regular reduce los síntomas de ansiedad y depresión (Craft & Perna, 2004).
Hábitos que fomentan el ejercicio y un estilo de vida saludable
Establecer una rutina
Crear una rutina de ejercicio es esencial para hacer del ejercicio un hábito. Se recomienda programar sesiones de actividad física al menos 150 minutos a la semana, incluyendo tanto ejercicio aeróbico como de fuerza o fortalecimiento muscular (American Heart Association, 2021).
Encontrar actividades placenteras
Es más probable que las personas se mantengan activas si disfrutan de las actividades que realizan. Probar diferentes formas de ejercicio, como bailar, nadar, correr, entrenar en el gimnasio, pasear las mascotas, o practicar deportes, puede ayudar a encontrar lo que más les gusta.
Incluir el ejercicio en la vida diaria
Incorporar el ejercicio en la rutina diaria es una estrategia efectiva. Caminar o andar en bicicleta en lugar de usar el coche, subir escaleras en lugar de usar el ascensor, y realizar pausas activas durante el trabajo son ejemplos de cómo aumentar la actividad física sin necesidad de dedicar tiempo exclusivo al ejercicio. Dar conciencia a los movimientos que puede generar su cuerpo mediante la práctica física.
Alimentación equilibrada
Junto con el ejercicio, una alimentación saludable es fundamental. Una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables es esencial para un estilo de vida saludable (Harvard T.H. Chan School of Public Health, 2021).
Nuestra recomendación es despertar conciencia de qué comemos y para qué comemos, por lo que te recomendamos acercarte a tu nutricionista para revisar tu ingesta, y en conjunto definir una alimentación acorde a los hábitos y actividades de tu vida.
Hidratación constante
Mantenerse hidratado es otro componente clave de un estilo de vida saludable. El agua o cualquier otro hidratante es crucial para el funcionamiento óptimo del cuerpo y puede ayudar a regular el apetito, mejorar el rendimiento físico y mantener la piel sana (Popkin et al., 2010).
Descanso necesario
El descanso adecuado también es fundamental. Dormir entre 7 y 9 horas por noche permite la recuperación física y mental, mejora el rendimiento y regula el estado de ánimo (Hirshkowitz et al., 2015). Además de recuperarte físicamente para un nuevo día.

Estrategias para Adoptar Hábitos Saludables
Establecer hábitos relacionados a objetivos alcanzables
Fijar metas alcanzables y específicas es un paso importante para mantener la motivación. Por ejemplo, en lugar de «quiero hacer ejercicio», una meta más específica sería «caminar 30 minutos al día, cinco días a la semana».
Los hábitos moderan nuestro comportamiento, e inclusive nuestro concepto de autoimagen, por lo que los hábitos deben estar enfocados en mostrarnos como una persona que realiza ese hábito. Y no verlo únicamente como una cima a alcanzar o un objetivo a tomar.
Hacer tu seguimiento del progreso
Utilizar aplicaciones, un diario, o cualquier otra opción para registrar el ejercicio y la alimentación puede ayudar a mantener la motivación y la responsabilidad.
Buscar apoyo social
Contar con el apoyo de amigos o familiares puede facilitar la adopción de hábitos saludables. Unirse a grupos de ejercicio o participar en actividades comunitarias puede fomentar un ambiente de apoyo y motivación.
Conclusión
Adoptar hábitos relacionados al ejercicio y un estilo de vida saludable es una inversión en la salud a largo plazo. A través de la creación de rutinas, la búsqueda de actividades placenteras, y la implementación de una alimentación equilibrada, las personas pueden mejorar significativamente su calidad de vida. La clave está en comenzar con pequeños cambios y ser constante en el tiempo.



