Por Jorge Ramírez
Crunch Fitness Zapote
El sedentarismo continúa consolidándose como un desafío de salud pública creciente en América Latina. La pandemia de COVID 19 (2020-2022) fungió como catalizador de esta tendencia, intensificando los patrones de inactividad física en múltiples países. En Brasil, por ejemplo, se observó un aumento de 26% en la inactividad física, del 226% en el tiempo de televisión (4h/día) y del 38% en el uso de la computadora durante los años de pandemia y así mismo mantenemos estas practicas.
De la misma manera datos provenientes de Argentina reflejan que durante el confinamiento, el 44 % de la población reportó pasar más tiempo sentada o acostada, mientras que apenas una mitad logró realizar al menos 10 minutos continuos de actividad física.
Realidad costarricense
En Costa Rica, las cifras también muestran una clara tendencia al alza. Según un informe de setiembre 2024, el sedentarismo aumentó desde un 41% a inicios de los años 2000 hasta alcanzar un 49,7% en 2022; y desde entonces se proyecta mayor aumento hacia el año 2030 si no se establecen medidas para disminuir y atacar el sedentarismo.
En junio 2024, el diario La Nación confirmó que casi la mitad de los adultos costarricenses (49,7 %) no alcanza los 150 minutos semanales de actividad física moderada, la recomendación mínima de la OMS.
Causas y efectos: Urbanismo, tecnología y retos
Las causas del sedentarismo son múltiples y específicas para cada caso, pero te compartimos una lista de algunas de ellas:
• Urbanización e infraestructura que favorece el uso de vehículos sobre el desplazamiento diario activo.
• Mayor tiempo frente a pantallas.
• Falta de espacios públicos seguros y accesibles.
• Retos en cuanto a la accesibilidad por género en los diferentes espacios de actividad física.
Las consecuencias son para prestar atención y realizar una pausa, el sedentarismo se vincula con un aumento de enfermedades no transmisibles como diabetes, obesidad, trastornos musculoesqueléticos, enfermedades cardiovasculares, y tiene efectos sobre la salud mental, con incremento de estrés, ansiedad y fatiga.
Necesidades y oportunidades rumbo a una cultura del movimiento
El panorama actual exige un cambio en hábitos personales, y en políticas públicas. Es urgente promover el deporte y la actividad física como estrategia para mejorar la salud física y mental, esto implica que:
• Se debe generar infraestructura para caminar, andar en bicicleta y espacios recreativos seguros.
• Fomentar campañas educativas destacando que cualquier movimiento supera la inactividad.
• Diseñar intervenciones focalizadas según género, edad y entorno socioeconómico.
• Potenciar programas institucionales (centros educativos, centros de trabajo, comunales).
Estamos altamente influenciados por herramientas, material en internet, ponentes y entrenadores capaces de promover la actividad física como norma cotidiana, y no como excepción, al utilizarlos con alta frecuencia semanal.



